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lunes, 27 de agosto de 2012

Caluroso verano !

Tras un invierno riguroso (ver entrada anterior en este mismo blog: Crudo, crudo invierno !), en la Península Ibérica ahora nos ha tocado aguantar un verano de lo más caluroso –cosa por otra parte habitual–, que se ha traducido en una cifra récord en incendios forestales y superficie arbórea quemadas (ver también entrada en este blog: El BOSQUE, fuente de VIDA (…y los INCENDIOS FORESTALES que la destruyen, año tras año !)) debido a la extrema sequedad ambiental que ha propiciado ese aumento espectacular de incendios (aparte de otras cuestiones más relacionadas con la gestión y la falta de recursos en el apartado de prevención !). Y como siempre las plantas y animales soportan y sufren esas condiciones extremas veraniegas que hacen que su supervivencia sea una continua prueba de aptitud y capacidad de hacer frente a esas condiciones adversas y, como pasa siempre, al final los más aptos en estos duros procesos selectivos sobreviven, al ser capaces de desarrollar una serie de estrategias que en mayor o menor medida minimizan las consecuencias de esa sequía y/o les permiten economizar el agua al máximo que, en definitiva, es de lo que se trata.
Aquí abajo se muestran y explican algunas de estas estrategias concretas habituales por lo que hace a nuestras latitudes

Serie: El ecosistema estacional. Adaptaciones de fauna y flora: - El VERANO - El INVIERNO –
(originales a témpera, sin marco, tamaño 58 x 39 cm, cada uno)

El hábitat
Muchos ríos mediterráneos, sujetos a importantes cambios estacionales, quedan reducidos frecuentemente a simples pozas aisladas entre sí en donde se concentra la fauna, la cual debe estar en condiciones de poder aguantar el aumento de temperatura y la disminución del oxígeno disuelto en el agua, cosa que no siempre pasa ya que se puede llegar a condiciones realmente extremas en ese sentido.
En las charcas más pequeñas se produce una explosión de algas filamentosas y pequeños invertebrados que atraen a un sinfin de aves insectívoras y limícolas. Si han quedado atrapados peces, también atraen a cigüeñas, garzas y algunos mamíferos que buscan su oportunidad de obtener comida fácil.

Las plantas
Muchas plantas, una vez cumplidas sus funciones de dispersión de nuevas semillas, se secan esperando la llegada de una nueva estación favorable en la que éstas germinarán de nuevo. Otras permanecen en estado latente, rebrotando a partir de sus bulbos, etc.
Las plantas se han dotado a lo largo de su evolución de múltiples mecanismos para evitar pérdidas innecesarias de agua: barreras de pelos que dificultan la circulación del aire, pelos reflectantes para amortiguar la radiación, reducción de la superficie foliar, hojas recurvadas, espinas para evitar a los herbívoros, etc.

Los animales
Los animales, al poder desplazarse, suelen evitar el calor adoptando pautas de comportamiento que evitan la exposición a pleno sol, aunque también pueden presentar mecanismos fisiólogicos especializados. Los animales buscan refugio durante las horas más calurosas del día, saliendo en las horas del amanecer y el crepúsculo, más frescas. Se esconden en sus madrigueras o permanecen a la sombra, donde las condiciones microclimáticas se hacen más soportables. 

Aquí se ejemplarifican algunas estrategias concretas al respecto:
– Algunos anfibios y reptiles llegan a estivar, permaneciendo aletargados cuando el calor es muy intenso. Se entierran en le fango o en lo más profundo de grietas
– El sapo de espuelas, gracias a las proyecciones córneas de sus patas posteriores, que utiliza a modo de palas, excava madrigueras donde permanece escondido durante el día; por la noche sale a cazar al lado de las charcas.
– Los Triops, crustáceos anostráceos, auténticos fósiles vivientes, pueden permanecer en estado latente durante 25 años, en espera de que vuelvan a llenarse las charcas temporales donde viven. Lo consiguen gracias a sus huevos resistentes a la sequía.
– Muchas aves vienen a alimentarse y reproducirse en nuestras latitudes, marchándose en la estación desfavorable a sus cuarteles de invierno, situados en África tropical. Una de las más llamativas por su bello plumaje, de las que nos visitan cada primavera y se van a final de verano, son los abejarucos.
– Los milanos son rapaces de mediano tamaño, dotadas de una gran maniobrabilidad en vuelo, que no desaprovechan las ocasiones de atrapar o pescar algún pez muerto o moribundo.
De las dos especies de milanos de nuestra fauna, el negro es migrador mientras que el real es sedentario.
– Los mamíferos se desprenden de la gruesa capa protectora de pelo del invierno, mostrando un aspecto más grácil.
– Los cánidos, como el zorro o el lobo, no tienen glándulas sudoríparas en su piel. Para poder liberarse del calor acumulado tienen que jadear continuamente.
– Ciervos y gamos enarbolan casi totalmente desarrolladas sus magníficas cornamentas, aún con la borra protectora a principios de verano, las cuales tendrán que estar listas para los combates nupciales que se desarrollarán en el próximo otoño.

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